No sé si volveré a entrar en este foro nuevamente. No porque no quiera volver a hacerlo. Sino porque es poco el tiempo de que dispongo para comunicar este anuncio a todos los hemanos y hermanas en el mundo entero por los distintos foros disponibles para poder hacerlo. Siendo tantos como son.
Antes que nada quiero manifestarles que los amo. Los amo con toda la fuerza de mi ser y de lo que dejé de ser para recibir y trasmitirles en esta hora este mensaje tal y como en un todo se me permitiera recibirlo y enviara a anunciárselos.
Esta es la Buena Nueva. Espero quieran recibirla. Siendo solo la servidora del Señor en todo ésto.
EL AMOR NO PASARA JAMAS
En el principio nuestro Padre Celestial concibió, creó y predestinó a la humanidad, varón y mujer la concibió, creó y predestinó como reflejo de su misma imagen y semejanza, con amor, en el amor, por el amor y para el amor.
En y para el Reino de los Cielos la concibió, creó y predestinó.
Pero, seducida por un espíritu enemigo del Reino de los Cielos, de Dios y de los Hijos e Hijas de Dios en el Espíritu Santo, al llegar a su edad adolescente en el Espíritu se rebeló contra el maravilloso y extraordinario Plan Original de felicidad, gloria y vida eterna que Su Padre tenía pensado para ella en todo su conjunto. Prefiriendo y queriendo hacer su propia vida, según su propio querer, haciendo de la tierra que le confiara para su recta y sabia administración -no gobierno- su propio mundo y reino, para gobernarlo a su parecer y querer, estableciendo sus propias leyes y tribunales de justicia en mucho totalmente contrarias a las existentes en el Reino de los Cielos.
Desde entonces, todo quedara desvirtuado, torcido y retorcido en ella -en tanto varón y mujer- a como en el amor y para el amor originalmente nuestro Padre Celestial la pensara. Cayendo cautiva. víctima de la enfermedad y muerte causada por su propio querer, por hacer su propia voluntad, en este lugar del Abismo y de la Muerte.
Lugar del Abismo y de la Muerte, del cual, no obstante todo, nuestro Padre Celestial quiso venirla a rescatar de sí misma, de su propia caída, viniendo en el Espíritu Santo en la persona del Hijo, nuestro Señor Jesucristo. Llegando incluso a aceptar morir en una cruz para manifestación de su fiel e inclaudicable amor por ella.
Queriéndola de regreso toda a una en Él, junto a Él nuevamente en el Reino de los Cielos, al ver y entender seguir sin querer saber ni tener nada que ver con Él para seguir haciendo su propia voluntad y gobernando la tierra -su viña- conforme a sus propias leyes y tribunales terrenos.
Nuevo rechazo y desprecio padecido de Su amada Humanidad, no obstante el cual, le prometiera subir nuevamente junto al Padre, al Reino de los Cielos, de donde tanto Él como Ella procedía, por estar en este mundo pero no pertenecer al mismo -de ahí su constante estado de insatisfacción e infelicidad, por haber sido concebida, creada y predestinada para una vida plena de felicidad y eternidad- a prepararle el lugar que desde el origen mismo de su concepción y alumbramiento en Él tenía reservado para ella junto a él en el Cielo, para volver en su búsqueda hacia la culminación de los tiempos de su puesta final a punto en el camino de su preparación para su ascenso definitivo junto a él al lugar de donde saliera.
Tiempo de preparación que ya ha llegado a su término. Tiempo que es este. Aquí y ahora en el Espíritu Santo. El que pueda oír que oiga, el que pueda ver que vea, el que pueda entender que entienda y el que pueda creer que crea.
Miren que estoy llamando a su puerta y espero. ¡Ábranme y lo verán!
Bendito los humildes de corazón por creer que todo se cumplirá según lo anunciado por la palabra. Palabra que no volverá al lugar de donde salió sin haber hecho todo lo que fuera enviada a anunciar y realizar hasta sus últimas consecuencias. Amén. Amén. Amén.